Me gustaba cuando buscaba mis manos,
y encontrando su acomodo se rendía
como cachorro en busca de calor,
como cachorro en busca de calor,
Cuanto más se acurrucaba, más diminuta se volvía.
Tenía esos momentos que me regalaba,
cuando la somnolencia le podía,
con estas manos, que por tiempos, veces la calmaban
y otras en cambio, con ellas se encendía.
Le gustaba dormir en mi palma,
tan memorizada, tan conocedora de cualquier otra fantasía.
Confiada, abandonada a la calma, ronroneaba sus sueños,
mientras cauto de no despertarla, yo la mecía.
Me gustaba cuando buscaba mis manos,
manos de narcóticos y voladores momentos,
manos educadas entre los pliegues de su nuca,
entre sensaciones de pacificadas uñas escondidas.
