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viernes, 19 de octubre de 2012

Estrujen sie Deutsch







20.30 de la tarde, con la estación de Nuevos Ministerios abarrotada. Gente de todos los pelajes, colores y tamaños esperamos la apertura de puertas del convoy  de la línea Circular. Una vez acomodados, cada uno con su trocito de barra, me llama la atención algo, no sé qué, hasta que poco a poco caigo en la cuenta.
-¡Hombre! Señor Rajoy…no esperaba encontrarlo por aquí. Bueno ni en otro lado, pero en el Metro…es algo inesperado, venir un día a Madrid y…
 -Shhhhh. por favor,  sea dishcreto. ¿Qué tiene de casual? Voy a Moncloa y yo me encuentro todosh losh díash con gente que no conozco y no lo veo anormal. ¿Hubiera ushted preferido a Ronaldo?
-No. No sabría qué tipo de conversación habríamos tenido. Pero con usted sin embargo me surgen cosas que en un día como hoy y con la Huelga General  que le están montando…
-Ushted cree que al final la harán ¿verdad? –me preguntó con semblante compungido-.
- Me temo que sí Mariano. ¿Le puedo llamar Mariano?
-Ya lo ha hecho ¿pero cómo me ha conocido? Eshta shudadera…
-Aunque lleve sudadera, capucha y gafas oscuras…quiere decir ¿verdad? Todo el mundo lo conoce hombre, lo que pasa es que a día de hoy y pese a su ministro Wert, aún somos educados. Además va usted hablando alto, y de vez en cuando se le escapan frases en alemán.
-Vaya hombre…y yo que penshaba que llevaba el camuflaje perfecto –dijo con tono contrariado-.
-¿Perfecto? –Noté que había que distender algo la conversación, por lo que opté por hacerle ver que podía confiar y soltarse- Ayer me tropecé con el Rey, venía de su Pinar y según me comentó iba de caza a la Casa de Campo. Lo noté poco hablador, no me permitió ni siquiera hacerle un chiste de catalanes. Y al preguntarle por la familia, me cruzó una mirada…que completó con un “por qué no te cayas”.
Poco a poco la conversación se fue apagando y con el traqueteo del tren noté como su mirada se perdía, supongo que pensando en esas cosas que piensan los presis que lo llevan chungo de cullons. A mí, me dio algo de pena y en una de estas que yo también me perdí, cuando me di cuenta le tenía el brazo por encima del hombro, cosa que el aprovechó para ver mi cartera. Mi pelada cartera……..
-Moncloa –dijo con tristeza- ¿Me daría ushted un abrazo?
Cómo me iba a negar…pensé. De buen agrado lo mandaría a hacer gárgaras, posiblemente éste sea de los que cada vez que me vea me pide algo más, pero…me abroché el bolsillo de la cartera y además de un abrazo, saqué el móvil, nos hicimos una foto juntos haciendo caritas raras y antes de bajarse, le di una palmadita en el culete.


PD: Ni de coña os creáis que esto es de verdad, ni que yo soy tan blando ¿eh?