Los puntos sobre las íes se vuelven tildes cuando las uves, insinuantes ellas, poco a poco van mutando a uves dobles.
Llegado este momento, cuando sobran puntos y tildes, todo se vuelve mayúsculo, se torna a negrita y alterna con cursiva. Se posicionan delante, detrás, encima y debajo.
Se sobreentiende, que la uve, que sabe de esto, se ha preparado previamente para evitar ser “b” durante los meses de adviento.

