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jueves, 23 de agosto de 2012

Fabula charcañola V







El día grande de las fiestas San Guijuelo comenzaba a despuntar, se cumplía aniversario de la fundación de la Charca de las ranas y de muchos lugares venían a participar, hasta de Charcaña se iban a esperar.
A tal celebración acudían tantos, que se hacía escaso el hospedaje, pero como el tiempo ayudaba, el día no daba para dormir con tantas atractivas propuestas.
Sin más, todo era puro jolgorio, juerga y canturreo y lejos quedaban los problemas y las cosas serias. Era un día de lujo, por y para la celebración, y desde muy temprano los puestos ambulantes exhibían todo tipo de alhajas, suvenires y viandas típicas de la comarca.
La más guapa ya estaba elegida, y junto a Puck, la “mandamasa” general, animaba a todos a la buena celebración.
Los menos pudientes, se ambientaban con lo que podían y quien se lo podía permitir, no escatimaba en el rico manjar del lugar. Su olor estaba en el aire y aunque escaso, todo el mundo aspiraba a merendar.
Y es que…al precio del mosquito autóctono quién podía llegar.



MORALEJA:
Disfruta del la Charca mientras la vida te deja,
si esperas solo por el beso de una princesa,
es posible que termines ilesa,
pero seguro que igual de vieja y pelleja.


Felicidades Puck por esa labor altruista para con todas las ranas carriadas y descarriadas.

             
www.Tu.tv

jueves, 19 de julio de 2012

Charcas y barro



Con el verano el trastorno alteraba la vida en la charca, lejos de lo rutinario, tedioso y del calor vaporoso, se vivían aventuras y algunas revoluciones acaecían, donde Guille y los demás, haciendo cosas de las suyas, siempre aparecían.
-Antes, cualquier momento era bueno para echar una siestecita – dijo Pepita Verdecita –.
-Con estos calores y encima esos diablos de chiquillos… –le apuntó el sapo Japo-.
-Deberíamos darle un escarmiento –gritó el lagarto, que ya estaba harto-.
Alberto, que parecía el más despierto, oyó lo que decían sus vecinos charqueros, por lo que no tardó en idear algo que sorprendería hasta al más calvo.
-¡Tengo una idea! Creo que esta noche reirá hasta la más fea.
¿Qué habrá descubierto este búho que no para de tramar?- Pensaron todos al oír el grito de Alberto-.
-Tú, Pepita, tienes fama de croar bastante, avisarás para que vengan todas las ranas. Que se entere hasta la más distante.
Tú, Japo, que ganaste el concurso de quién más se inflaba, convocarás de nuevo a todos los rivales. Y de paso que traigan flautas y timbales.
A ti Cirilo, que eres el que más se parece al cocodrilo, correrás la voz de fiesta para elegir al más feo y dientilargo lagarto, se llevarán un susto de infarto.
Las horas previas transcurrieron entre ensayos e instrucciones, todos reían y les pareció un plan de cojomelindrones.
Con la caída de la tarde, cuando el cielo se ponía rojo, a pesar de no haber pegado ni un ojo, estaban ya todos expectantes. Todo estaba acordado,  Alberto, que para estas cosas era un experto, parecía que se había aliado hasta con la luna, ya que por no haber luz, es que…no había ninguna.
Un camino de luciérnagas brillantes era visible desde lo alto, donde Guille y los demás preparaban un nuevo asalto. Armados de cañas con punta y tirachinas, se pusieron en marcha ansiosos de añadir ésta a las otras escabechinas.

Hasta que sin darse cuenta, y por el camino iluminado, hasta unos metros de la charca creían haber llegado. De pronto, todas las luciérnagas se apagaron, por lo que casi a oscuras quedaron, sin más luz que la que Guille llevaba de su mechero, que para eso era el primero.

Les llamó la atención el extraño ruido de la charca, siempre tan calladita, pero que hoy estaba tan escandalosa, debido a la visita de todas las amigas de Pepita. Por lo que caminaron y mientras…todos los sapos se inflaron. Y se inflaron y se inflaron y se inflaron, y cuando los críos se adentraron, todos los sapos se apartaron.
Cayendo y resbalando todos se pusieron calados de fango. Con los dedos sucios y mojados se limpiaban los ojos aún incrédulos y engañados. Era el momento de dar las luces de nuevo para el concurso de belleza, y ahí estaban todos ellos feos y tirados, compitiendo con los lagartos, enseñando los dientes y gritando asustados. Huyeron todos despavoridos, y se fueron a la porra, donde quien gana es quien más  corra.
La disco estaba montada, las luciérnagas ponían las luces intermitentes, los sapos se carcajeaban, las ranas croaban y los lagartos posaban. Se lo pasaron tan bien que hasta las chicharras, se apuntaron esa noche a la fiesta de Alberto, que era aclamado campeón.
Como el búho que había logrado que a Guille y los demás, esa noche, el culete le hubieran calentado sus mamás.


martes, 5 de junio de 2012

El impostor




No cabía mayor expectación en la ciudad.
Había llegado el día del anunciado paso de la familia real.
El recién coronado rey, nacido en una charca cercana, despertaba todo tipo de simpatías. Mientras, los comerciantes hacían su agosto vendiendo suvenires al tumulto.
La sorpresa cundió entre los asistentes al ver como un desconocido coronado saludaba a la muchedumbre decepcionada.


lunes, 7 de mayo de 2012

De visita en "la charca de las ranas" de Puck

Marianos Smiths, by Charcatrix


Cualquiera díría que llevo una semana de remolón, pero es que...es la pura verdad.

No solo no escribo sino que encima gorroneo espacios ajenos.

Si antes fue en "A mi manera", el blog de Beatriz Salas, ahora me colé en el de "La Charca de las ranas" de Puck, con "Fábula charcañola 2". Ella, que sabe que compartimos aficiones verdes, viscosas y con ojos saltones, además de a Sabina, sabe que puede venir cuando quiera a casita que alguna seguro que encuentra.

Gracias por cuidar y mimar mis ranas Puck.

domingo, 22 de abril de 2012

Sospechas




-"...Y colorín colorado, este cuento se ha acabado".
Quico, que había estado escuchando atentamente toda la historia que su mamá le había narrado, se mantuvo en silencio durante unos segundos, una actitud de total expectativa, entre dubitativo e inquisidor. Ella sabía que no tardaría mucho en encontrar una pregunta con la que saciar esa curiosidad.
-La rana se convirtió en un apuesto príncipe...¿Cómo yo mami?
-Como tú...cariño.
-Entonces ¿por qué no le dices a tus amigas que no sean pesadas? Por más besos que me den...no me volveré otra vez rana ¿no?



lunes, 26 de septiembre de 2011

Madame Lacroac



Ya de niña, Susana, notó que había diferentes maneras de besar.
 Le gustaban mucho los cuentos y era por eso, que si pescaba una rana, lo intentaba de mil maneras hasta que aburrida, la dejaba escapar.
Ella era de las que pensaban que con paciencia y tesón,
en algún momento, descubriría la forma de hacerlo que le daría la razón.
Ya universitaria y con falta de dinero, descubrió un día que con sus besos y demás,
no solo lograba convertir en príncipes a los sapos, sino en sapos volverlos a dejar.
Ella que siempre fue chica lista y buena negociante,
con mucha discreción, puso de moda lo que al final llamó “la rana relajante”.
No es nada malo, ya que acompaña y eso… relaja bastante.
Desde entonces se forra y cotiza en bolsa como
“Madame Lacroac,
se la presto.
Ya me la devolverá".